Hay una grieta en todo / así es cómo entra la luz, dice Leonard Cohen. Y entonces es ahí, en las fisuras, donde quisiera mirar.
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Las 11 palabras con las que la escritora argentina María Teresa Andruetto inició, el sábado 30 de marzo, el discurso de cierre del VIII Congreso Internacional de la Lengua Española celebrado en la ciudad de Córdoba, supusieron, por un lado, una doble irreverencia, y por el otro, un desafío.

La doble irreverencia fue comenzar su discurso citando a un poeta como Leonard Cohen y utilizar, en la Argentina de hoy, casi con descuido o como por casualidad, la palabra grieta.

Una cita tomada de la literatura popular de lengua inglesa como disparadora de una reflexión acerca del castellano no es lo que se estila y seguramente nadie lo esperaba.

Pero además, que la traducción de la cita al español contuviera el vocablo grieta, que tiene en el país anfitrión una carga simbólica omnipresente, abrumadora e irritante, seguramente no fue fruto del azar. Y cabe sospechar que su inclusión haya sido deliberada.

Esa doble irreverencia de la autora de Lengua Madre y el seguro sobresalto en quienes presenciaban la conferencia, constituyeron sin dudas (porque la comunicación tiene sus reglas y la necesidad de sorprender está entre ellas) el mejor prólogo para todo lo que vino después: treinta minutos de reflexiones (se las comparta o no) llenas de sentido.

A lo largo de esa media hora, Andruetto fue dándole forma al desafío que había dejado planteado en las primeras palabras: mirar en las fisuras y en los bordes, en los márgenes y en los intersticios de la lengua.


Fotografía: Agustina Podlesker para Agencia Literaria CBQ – http://agencialiterariacbq.com

 

 

 

 

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